“Canelo”, como un buen perro

La entrada de hoy no tiene nada que ver con la tecnología, ni con la telefonía móvil, ni con la televisión, ni con el deporte… La entrada de hoy tiene que ver con otra de mis pasiones, los perros. Y todo viene a raíz de un vídeo que encontré ayer en uno de los foros donde entro cada día.

Encontré la historia de Canelo, un perro de Cádiz, que permaneció a las puertas de un hospital 12 años, esperando que su dueño saliese de su sesión de  diálisis como cada día…pero nunca salió. A continuación voy a copiar el texto que leí ayer y que cuenta la historia de Canelo. A mí, la verdad, me hizo llorar:

Canelo. Ciudad de Cádiz (España). La más vieja ciudad del Occidente Europeo. Fundada por los fenicios hace más de 3000 años. Allí se encuentra el Hospital Puerta del Mar, hospital de la Seguridad Social, conocido popularmente como “La Residencia” . En la puerta de La Residencia vivió 12 años un perro, “Canelo”. ¿Qué hacía allí?. Esperaba a su dueño, un gaditano que, doce años atrás (desde que el perro está allí) acudía al centro sanitario a practicarse la diálisis a diario, y en la puerta del hospital lo dejaba y le decía a su fiel compañero: “Espérame aquí, amigo mío”.

Foto de Canelo
Cuando su enfermedad le obligó a ser ingresado en dicho centro, Canelo lo esperó en la puerta pero el dueño no salió nunca del centro ya que falleció. Desde entonces, Canelo se convirtió en la encarnación de la fidelidad canina, pues esperó durante doce años la salida de su amo. El caso de Canelo tuvo revuelo internacional ya que apareció en muchos periódicos y reportajes, incluso la BBC.

Allí, en esa puerta, acabó sus días nuestro héroe. El fiel Canelo se quedó en la puerta y no hubo forma humana de moverlo de allí. Mirando fijamente a todas las personas que salían esperando ver a su compañero, a su amigo, pero en vano, así durante 12 años, escribiendo la historia de amor, de amistad, más bonita que se conocen entre un animal y un ser humano.  No volvió a oír más sus palabras, no volvió a sentir nunca más sus caricias. Pero en su memoria quedó para siempre el: “Espérame aquí, compañero”. Y allí permaneció fiel, sin desmayo durante 12 largos años, solitario, abandonado, esperando que se produjera un milagro y volviera su “amigo”.
Un día se recibió en la perrera municipal una denuncia de un ciudadano sobre un perro abandonado en la puerta de un centro sanitario y del peligro que suponía para la salud pública. El perro fue cazado y llevado a la perrera, antesala de la muerte canina. Entonces se movilizaron los trabajadores de La Residencia, los amantes de los animales y medio Cádiz encabezados por AGADEN (Asociación Gaditana para la Defensa y Estudio de la Naturaleza) en defensa de la vida y la libertad de Canelo y consiguieron su indulto, ya que el teniente Alcalde de Sanidad del Ayuntamiento de Cádiz firmó un decreto perdonándole la vida.
Probablemente sea el primer caso de indulto de un perro vagabundo conseguido por la presión popular. AGADEN lo adoptó, lo vacunó y le arregló los papeles para que dejara de ser un perro vagabundo, un indocumentado y aunque se le buscaron varias familias que lo acogieron, Canelo siempre escapaba una y otra vez y volvía a su lugar de espera, sin desmayo, vigilando día y noche la puerta del Hospital en espera de su amo y amigo.

La gente lo cuidó y le dio de comer como si Canelo fuera suyo durante 12 años. Este perro no fue un perro sin amo, fue el perro de todo Cádiz que lo quiso y lo cuidó como algo propio. Televisiones de varios países pasaron por Cádiz a contar la historia de este singular perro. De Estados Unidos llegó una caseta de perro como donación para que fuera el hogar de Canelo pero las ordenanzas prohibían su instalación a la puerta del Hospital por lo que siguió siendo un “sin techo”.

Noticia de Canelo en la prensa

El 9 de diciembre de 2002, el fiel Canelo dejó de esperar. Fue atropellado por un coche que se dio a la fuga. Unos dos años después, por iniciativa de AGADEN, con el visto bueno del Ayuntamiento, la asociación protectora de animales y las federaciones de vecinos 5 de Abril y Cadice, se decidió darle su nombre a una calle peatonal que el animal frecuentaba. En el mismo callejón se colocó una placa de bronce con el torso en relieve del animal conmemorativa de este acto de fraternidad, fidelidad y amor entre hombre y animal.”

Placa Calle CaneloRelieve conmemorativo de Canelo

Todavía se me cae una lágrima escribiendo este post en el blog. Es increíble la fidelidad que estos animales tienen con sus dueños, el cariño que les tienen aunque éstos se porten mal con ellos (éste no es el caso). Quizá el que no tenga perro no pueda entender lo que se llega a querer a estos animalitos. Canelo fue un héroe, un héroe que lo único que quiso fue seguir estando al lado de su dueño el máximo tiempo posible.

A continuación os dejo el vídeo que encontré sobre Canelo, un bonito homenaje para un buen perro…

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=In7fBbEnygM&w=420&h=315]

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